José Antonio Planells (Texas): "Después de correr todo lo que antes era negro se ve más claro"

Entrevistas CAI

DANI BECERRA | A sus 41 años, el ibicenco José Antonio Planells, más conocido como Texas, puede presumir de ser uno de los deportistas en mejor forma de las Pitiusas. El texano es un hombre sonriente y divertido que reconoce conservar una parte del niño que fue. Los que mejor le conocen saben de su gran sentido del humor y de las bromas que gasta. Su trabajo como profesor de tenis no lo cambiaría por nada del mundo, aunque reconoce que es una labor difícil de combinar con el atletismo, otra de sus grandes pasiones.

Su vocación de tenista se refleja en su físico y en su inconfundible estilo al correr. Con la barbilla alta y la mirada al frente, el Federer del atletismo pitiuso goza de una elegante técnica de carrera que reluce a cada zancada que da. Bajo su inseparable gorra, embutida a lo Andy Roddick, se esconde el gesto torcido de Texas, un sudoroso atleta con barba y melena que no se arrepiente de haber empezado tarde en el atletismo (34 años) y que siempre está entre los cinco primeros puestos de la clasificación.

Pregunta. - Antes de entrar en el  atletismo exploraste el mundo del tenis.
Respuesta. - Sí. Mis padres me apuntaron desde muy pequeño pero me aburría mucho y lo dejé. Después, a los 11 años, recuerdo que un día salté la valla de Can Misses con un amigo y empecé a jugar con otras sensaciones. A partir de ahí retomé las clases de tenis y me puse a jugar a lo bestia, como todo lo que hago. Cuando me da por algo, a lo bestia.


P. - ¿Cómo continua la vida de aquel joven de 11 años con la raqueta?
R. - Hasta los 15 años estuve jugando en el Club de Campo de Ibiza, luego en Palma dos años en la federación y otros dos años en Barcelona, en la escuela de Sergi Bruguera. Ya en 1999 me puse a dar clases en El Comodín, el club que actualmente dirijo con mi socio Orlando.

P. - ¿Cuál es tu tenista favorito?
R. - Federer. Le he visto jugar varias veces en vivo y es de otra galaxia. Y mira que también he visto a Lendl, Becker, Djocovick, Nadal...  Nadal tiene una garra increíble y cuando juega contra Federer obviamente quiero que gane, pero el suizo, además de haberme impresionado, tiene una clase y un saber estar que me encanta.

P. - ¿El tenis requiere más concentración que el atletismo?
R. - Si, además el factor psicológico juega un papel decisivo. Tú puedes estar jugando un partido increíble y a lo mejor en un momento te pones a jugar fatal y se te va todo al traste, o al revés. En cambio en el correr no, antes de una carrera tú sabes como has entrenado y si vas a correr bien o muy bien, o mal o muy mal.

Texas junto al tenista Carlos Moyá.

Texas junto al tenista Carlos Moyá.


P. - ¿Y por qué decides dar el salto al atletismo?
R. - En 2009 en Ibiza sólo había un torneo de tenis al año y hubo un momento que entrenaba sin ningún objetivo. Así que decidí apuntarme al medio maratón con un amigo y lo terminé en 1 hora y 27 minutos. A partir de ahí ha sido un no parar.

P. - Dadas las buenas condiciones que tienes para el atletismo, ¿te arrepientes de haber llegado tan tarde?
R. - En absoluto. El tenis es parte de una etapa maravillosa de mi vida a la que no puedo renunciar. Además, me ha dado un trabajo que no cambio por nada del mundo. Es al aire libre, los clientes se divierten y yo me lo paso muy bien. Tener un trabajo que te gusta es un lujo. 


P. - La labor de profesor de tenis combinada con el atletismo debe ser dura. 
R. - Sí, a veces es complicado, sobre todo cuando son clases donde debes exigirte y correr mucho. A veces no lo quiero reconocer, pero en verdad lo noto. Yo he ido a la pista de Can Misses por la tarde he dado dos vueltas y me he tenido que volver porque iba agotado. Pero bueno, es el modo de vida que he elegido y el que me gusta, que es lo importante.

P. - Y entonces, ¿cómo planificas tu plan de entrenamiento?
R. - Sobre la marcha. Los horarios de mi trabajo son muy dispares y no me permiten llevar una rutina estable de entrenamiento. Y esa es una de las razones por las que prefiero entrenarme yo solo, porque de seguir un plan sería imposible. Me debo adaptar a las circunstancias. 

P. - ¿En qué tipo de competición disfrutas más?
R. - En las carreras de montaña donde se puede correr rápido. Por ejemplo, en la Cursa de Sa Talaia disfruto muchísimo y en la Medio Maratón de Montaña también. Correr en plena naturaleza, subir, bajar, cambios de ritmos... todo eso me encanta. 

P. - ¿Qué competición se te atraganta?
R. - Precisamente la Media Maratón de Montaña, en la que he sido tres veces segundo y una vez tercero. Y te confieso que es la carrera que más me gusta de todas, pero no hay manera... (risas)
En 2015 creía que iba a ganar pero en el tramo final me entraron calambres y Dani González terminó adelantándome.

Texas con la tenista Arantxa Sánchez Vicario.

Texas con la tenista Arantxa Sánchez Vicario.

P. - Y de los cuatro maratones que has corrido, ¿con cuál te quedas?
R. - Indudablemente con el de Sevilla de 2015, cuando hice 2 horas 37 minutos y 44 segundos. Ese día sentí algo irrepetible que no podría explicar con palabras. Y no soy un corredor de maratón, pero en aquella ocasión viví algo increíble. Además, al llegar a meta estaba Buitre y nos fundimos en un abrazo muy emotivo.

P. - ¿De qué persona has aprendido más?
R. - He aprendido de mucha gente, un poco de todos. Pero es verdad que Esteban De las Heras ha marcado mi trayectoria. Y no
 solo porque fue mi primer entrenador, sino porque es una persona que se ha preocupado mucho por mi y con la que sé que puedo contar siempre.  Algo difícil de encontrar hoy en día.

P. - ¿Hay algún entreno que se te haya quedado grabado?
R. - (risas) Recuerdo que en 2011, cuando llevaba dos años corriendo, Esteban me mandó ir a la Torre de Salinas y volver seis veces, un total de 30 kilómetros. Se me hizo eterno, fue una locura porque además hacía mucho calor. Las primeras torres las hice con él pero luego me quedé solo y lo pasé fatal a nivel físico y mental.


P. - ¿Como vives el día previo a una competición? 
Depende del estado de forma. Si estoy bien suelo estar bastante tranquilo, y si no estoy muy bien voy un poco más tenso. Los sábados procuro descansar completamente y si tengo alguna clase de tenis le digo a mi socio que me la haga para ahorrar energía. La alimentación la cuido pero no en exceso. Yo como de todo pero bien, con la comida no soy cuadriculado. Por ejemplo, un domingo después de una carrera o un entreno lo que haga falta. De vez en cuando hay que darse un homenaje si no acabas loco.

R ¿Hay algún entreno que consideres clave en la mejoría del rendimiento?
R. - La mejoría mejoría al final es un cúmulo de factores, no podría decirte una cosa concreta. Pero a mí, particularmente, lo que me ha funcionado muy bien son las series cortas. Por ejemplo, hace poco hice 15x500 y tal y como me salieron ya sabía que en los 10 kilómetros de Sant Antoni correría bien.


P. - ¿En qué aspecto pecas como atleta?
R. - En el descanso. Reconozco que a veces no descanso lo suficiente y eso me ha llevado a llegar a alguna competición fundido. Creo que es un error que cometemos el 80% de los corredores. Lo tenemos clarísimo y a sabiendas de que la estamos cagando nos da igual y no lo cumplimos como toca.

P. - Precisamente tras un parón forzoso tuviste unos resultados excelentes.
R. - Sí, fue en 2013 a raíz de una microrotura de fibras que me tuvo 12 días parado. Cuando lo retomé corrí la media maratón de montaña, que me fue bastante bien, y después gané cuatro carreras seguidas; Cross de Sa Joveria, Patrimoni, La Constitució y Sa Salsa. Mi cuerpo hizo una supercompensación asombrosa.

P. - ¿Esa fue tu mejor temporada?
R. - En cuanto a tiempos no. Mis mejores resultados llegaron en la temporada 2014/2015, cuando hice 1 hora y 12 minutos en la Media Maratón de Valencia y en la Media Maratón de Santa Pola. Después logré mi mejor marca personal en el Maratón de Sevilla y además aquí en Ibiza me salieron todas las carreras muy buenas, no recuerdo ninguna mala.


P. - Este domingo se celebra la Passeig a Passeig y cada año hay más gente baja de la hora.
R. - Sí, el nivel ha subido una barbaridad y eso es cojonudo. Recuerdo que cuando empecé a correr Passeig a veces se ganaba con 51 minutos. Años después, en 2015, yo hice un tiempo de 50'01" y quedé el cuarto.

P. - ¿Y como se presenta esta Passeig a Passeig?
R. - Pues va a ser la más especial porque voy a correr con grandes amigos. Por un lado con
 Dani González y Toni Buitre, con los que disfruto mucho y juntos formamos un trío con mucha química. Y encima este año viene mi  gran amigo Igor Yovanovitch y me hace una ilusión correrla todos juntos que ni te imaginas. Y al margen de este aspecto creo que va a ser una carrera con mucho nivel donde va a estar muy difícil clasificarse entre los 10 primeros  puestos.

P. ¿A qué achacas el auge del running?
R. -  El running es un deporte barato con el que no dependes de nadie como ocurre en el fútbol o en el pádel y eso seguro que ha tenido parte de culpa. Además, tiene unos beneficios sobre la salud increíbles. Después de correr todo lo que antes era negro se ve más claro. Va muy bien para despejarte la cabeza.

Planells con su inseparable amigo de las Heras.

Planells con su inseparable amigo de las Heras.


P. -Tu también eres asiduo a entrenar en Salinas.
R. - Siempre que tengo tiempo voy a Salinas porque allí tengo de todo. Puedo hacer camino lisos, montaña, asfalto, cuestas y todo tipo de series. Y luego además, te pegas un baño en el paraíso. Más no se puede pedir.

P. - Cuenta la leyenda que allí los domingos os metéis rodajes a cuchillo.
R. - (Risas) Sí, a veces la verdad que salimos que parece una carrera. Generalmente son rodajes de 20 kilómetros entre Salinas y Vara de Rey. Calentamos un kilómetro y ya empezamos a apretar. Ese tipo de entreno lo suelo compartir con Toni Buitre, Manuel Martín y Dani González.

P. - ¿Y fuera de la competición que te ha aportado el atletismo?
R. - En este deporte es muy fácil hacer amigos, encontrar relaciones sanas, estoy rodeado de gente maravillosa. También me ha enseñado una disciplina en cuanto a llevar una correcta alimentación, el descanso y seguir ciertas pautas que a lo mejor sin correr no llevaría. Si no corriera, el sábado en vez de irme a dormir pronto para aprovechar el domingo entero desde primera hora, saldría de fiesta.


P. - No me convences, tienes fama de fiestero.
R. - (risas) Por eso, te lo digo con conocimiento de causa... pero me arrepiento de nada, lo volvería hacer. En su época me lo pasé genial y ahora no me apetece, la fiesta no me llama. Ahora me encanta acabar una carrera o un entreno un domingo y si hay una paella y una sangría alargar el día con amigos.

P. - Explícame la historia del apodo Texas.
R. - Todo viene por una tontería de niño jugando al póker.  Cuando alguien barajaba las cartas y hacía una floritura yo le preguntaba: ¿tú qué vienes de barajar en Texas? Y de tanto repetirlo se quedó eso. Yo es que me repito más que el ajo, y al final lo de Texas fue una muletilla que le soltaba a todo el mundo y que finalmente se volvió en mi contra (risas).

P - ¿Es cierto que sueles frecuentar el Ánfora?
R. (risas) ¡No! Te lo juro que no, de verdad. Para ser sincero, no he estado ni en la puerta. Lo que pasa es que desde hace años siempre estoy con la broma del Ánfora. Pero si hay que ir un día a tomar unos chupitos, sin ningún problema... (risas).

Ganador del Patrimoni de la Humanitat 2013.

Ganador del Patrimoni de la Humanitat 2013.

Etiquetas: Entrevistas

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